Alternativas para tener Linux en tu computadora
Ubuntu es, para buena parte de los
usuarios, la versión más conocida del sistema operativo libre creado
hace veinte años por Linus Torvalds, pero hay muchas más opciones que
buscan simplificar su instalación y uso en la PC hogareña
Por Ricardo Sametband
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El
uso de Linux y el conocimiento que el usuario común tiene de este
sistema operativo han crecido en los últimos años, sobre todo de la mano
de Ubuntu, la distribución que promueve Mark Shuttleworth y que para
muchos se ha vuelto el sinónimo del sistema operativo libre creado por
Linus Torvalds hace dos décadas (ver www.lanacion.com.ar/1400603-veinte-anos-con-linux).
Para muchos usuarios no expertos, los elementos positivos
de este sistema operativo inclinan la balanza y permiten superar los
negativos.
Entre los pros: es gratis; es amable con el hardware más
antiguo; ofrece el mismo grupo básico de herramientas que Windows o Mac
OS X y con el mismo nivel de sofisticación y facilidad de uso,
incluyendo los navegadores más populares de la Web, clientes de correo y
chat, reproductores multimedia, un paquete de oficina, etcétera; se
actualiza con frecuencia, y la libertad para elegir alternativas o
reconfigurar vistas y herramientas es enorme, gracias a los repositorios
de software para Linux.
Su mayor contra es que por ser un esfuerzo comunitario
muchas veces da la sensación de que todo está casi terminado, pero que a
la vez nunca lo estará, y para los neófitos algunos puntos en su
configuración pueden resultar oscuros.
La intención manifiesta de Ubuntu es potenciar los
elementos a favor y reducir, siempre que se pueda, los que tiene en
contra, y hacer Linux sencillo de instalar y usar para el usuario no
experto.
Buscando, además, un camino que le permita diferenciarse
de Windows y de OS X es que el año pasado presentó Unity, su nueva
interfaz, como una alternativa a los entornos de escritorio más
populares en Linux: Gnome y KDE.
Su apuesta tuvo una recepción dispar, como analizó Ariel Torres en dos columnas.
Unity ubica una columna de accesos directos a la
izquierda de la pantalla, y es inamovible; genera una barra en la parte
superior de la pantalla que, como la de OS X, es contextual (modifica
los menús disponibles según la aplicación en uso) pero que tampoco se
puede configurar.
Para algunos es muy conveniente, para otros hace que
Ubuntu pierda flexibilidad y su quiebre con el modelo de Escritorio
tradicional en uso en las PC desde 1995 (una barra de tareas y
herramientas abajo, con un botón para el menú de aplicaciones, y una
segunda barra opcional arriba) termine siendo un paso atrás.
En abril próximo estará lista la versión 12.04 de Ubuntu,
y seguramente traerá mejoras a Unity. A propósito: gracias a la
aplicación MyUnity (https://launchpad.net/~myunity/+archive/ppa) se pueden cambiar algunos elementos de la interfaz propuesta por Ubuntu.
Pero aunque Ubuntu sea hoy la distribución más popular de Linux, no es la única.
En los últimos tiempos han surgido varias que permiten un
acercamiento levemente diferente a la informática personal. Unas
cuantas se basan en Ubuntu, por lo que tienen el mismo soporte de
hardware e incluyen las mismas herramientas básicas.
Quienes busquen una interfaz más parecida a la
tradicional de Windows (y a la de Gnome hasta la versión 2) pero
manteniendo la sencillez de instalación y configuración pueden probar
con Kubuntu (www.kubuntu.org),
que como el Ubuntu original (y Xubuntu, una versión para equipos más
modestos) puede instalarse dentro de Windows usando el archivo wubi.exe
que está en el CD de instalación: sólo ocupará lugar en una carpeta y
ofrecerá, al momento de iniciar la PC, cargar Windows o Linux; si no
estamos conformes con su performance lo podemos desinstalar sin afectar
el resto de nuestros archivos.
Kubuntu, como PCLinuxOS (www.pclinuxos.com/?page_id=180),
usa KDE, que mantiene una interfaz más cercana a la tradicional, aunque
agrega elementos de control adicionales en ventanas y widgets, ofrece
un menú de Inicio con paneles y más.
En un punto intermedio está Linux Mint (www.linuxmint.com),
que toma lo mejor de Ubuntu e incluye algunos elementos que no están
preinstalados en esa distribución (como soporte para MP3, DivX y otros
códecs propietarios) y que usa Gnome 3 con algunas modificaciones,
manteniendo el menú de Inicio pero agregando opciones que permiten ver
todas las aplicaciones en uso de un vistazo (al estilo del Exposé de Mac
OS X).
Como Ubuntu, Mint agrega una aplicación para Windows en
el CD de instalación que permite tenerlo en la PC viviendo en armonía
con el sistema operativo de Microsoft.
Otra distribución de Linux que tiene buena reputación por su facilidad de configuración es Pinguy (http://pinguyos.com), con una barra vertical y un dock con accesos directos en la base. Y por supuesto está Fedora (www.fedoraproject.org), otra sólida e histórica alternativa para los que quieran investigar el mundo Linux.
Si la instalación se hará en un equipo de hardware
modesto (una netbook o una PC antigua) hay alternativas que no requieren
de componentes poderosos, como el clásico Puppy Linux
(http://puppylinux.org) o el más reciente SliTaz (www.slitaz.org/es/).
Ambos pueden funcionar en equipos con 256 MB de RAM o menos sin mayores
inconvenientes, y están pensados para cargar todo el sistema operativo
en la memoria RAM, evitando que la PC tenga que leer cosas del disco
rígido y acelerando la carga de aplicaciones.
Entre las alternativas nacionales está Tuquito (www.tuquito.org.ar),
pensado para usuarios noveles y que incluso tiene una versión para las
computadoras estudiantiles del plan Conectar Igualdad y otros.
Cómo instalar Linux
Todo muy bonito, pero ¿cómo se instalan estas versiones
de Linux? En todos los casos, hay que descargar el archivo de
instalación, que será de extensión ISO. Slitaz ocupa 30 MB; Pinguy, 1,6
GB. La mayoría ronda los 700 MB.
Una vez que se descargó ese archivo, se puede grabar como
imagen de disco en un CD o DVD, con una aplicación de grabación de
archivos en discos. Windows incluye una, lo mismo que Mac OS X;
CDBurnerXP (http://cdburnerxp.se/en/home?lang=es) es un excelente
freeware para estas tareas en Windows.
En el caso de Ubuntu o Mint al cargar el disco en la PC
será posible correr un programa dentro de Windows para instalarlo junto a
este sistema operativo. Esto no afecta en absoluto los archivos que ya
teníamos en el equipo, y la acción es reversible; es decir, si Linux no
es de nuestro agrado podremos quitarlo como si fuera un simple programa
desde el Panel de Control de Windows.
Al usar esta opción la aplicación de instalación
preguntará en qué disco queremos tener el Linux, cuánto espacio le
queremos asignar en el disco (8 GB serán más que suficientes para una
primera prueba), el idioma, el usuario base y el entorno de escritorio:
puede ser KDE, Gnome, XFCE u otros.
La alternativa es iniciar la PC con el CD o DVD de
instalación en la lectora, y dejar que se cargue la versión conocida
como LiveCD. La ventaja de este método es que no modifica el disco
rígido. La contra es que al depender de un CD o DVD la carga de los
programas será más lenta. Si el resultado nos gusta, podremos usar una
herramienta incluida en el disco para instalar Linux en la PC. En este
caso, sin embargo, los cambios son más profundos, ya que requieren
particionar el disco, algo no recomendable para usuarios noveles.
Una tercera opción es instalar Linux no en el disco
rígido de la PC sino en una llave USB (debería ser de 4 GB o más, salvo
para Puppy o SliTaz).
La mayoría de las distribuciones incluye una herramienta
para hacerlo, pero dentro de Linux: es decir, primero habrá que cargar
el LiveCD y luego usar esa aplicación para hacer una instalación en la
memoria USB. La buena noticia es que el proceso es, en general, muy
sencillo. La mala es que no todas las PC permiten cargar un sistema
operativo desde un puerto USB, aunque las más modernas sí lo hacen.
Una vez instalado, el funcionamiento de Linux es similar
al de Windows o Mac OS X, más allá de las sutilezas y características de
cada caso; están disponibles Firefox, Chrome y Opera para navegar, el
LibreOffice para editar archivos de oficina, VLC y otros reproductores
multimedia para disfrutar de la música y los videos, GIMP o Picasa para
editar imágenes y mucho más; las nuevas distribuciones incluyen además
software para administrar una discoteca, gestionar archivos de Windows
en forma transparente, y hacer todo lo que normalmente se haría en una
PC convencional, con la ventaja de que Linux es gratis, y probar las
diferentes versiones no toma más que tiempo y un poco de paciencia para
aprender las diferencias con los sistemas operativos conocidos..
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